Mostrando entradas con la etiqueta Adaptación del cuento: toda clase de pieles borrador 2. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adaptación del cuento: toda clase de pieles borrador 2. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de junio de 2013

LA PRINCESA Y SUS TRES VESTIDOS

Erase una vez hace muchos años, en un castillo muy grande y bonito vivían unos reyes que se llamaban Isabel y Enrique. 

La reina era muy hermosa, tenía el pelo largo y de color de oro y el rey también era muy guapo; eran muy felices pero les faltaba algo: una hija o un hijo. A los pocos meses, la reina se quedo embarazada dando a luz una niña, a la que llamaron Lorena y que fue la alegría de todos. 

Unas pocos meses después, una noche la reina llamo a su esposo y le dijo: "Enrique sabes que estoy muy enferma por lo que quiero que cuides de nuestra hija y que cuando sea lo suficientemente mayor para entender los valores de la vida quiero que le des este colgante de oro que he hecho para ella para que así nunca me olvide, lleva mis 3 preciados tesoros: una medalla de la virgen, un trébol de tres hojas y el anillo de bodas. 
Quiero que cuando haya pasado un tiempo, busques una bonita mujer tan guapa como yo, porque, además, la niña necesitará una madre". 

El rey al escuchar aquellas palabras se quedo atónito y empezó a llorar desconsoladamente pero inmediatamente contesto: si amada mía la cuidare como hija mía que es y le daré ese colgante cuando vea que está preparada. 

A los pocos días  la reina murió y el rey se quedo muy triste y deprimido. Cuando la niña tuvo 7 años y estaba jugando en su habitación, el rey quiso hablar con ella de los deseos de su madre antes de morir; le explicó que el colgante lo había hecho su madre para que se lo lo pusiera y la recordara siempre. Pasaron 2 años y el rey tenía que encontrar una mujer por lo que mando a sus consejeros que buscaran por todo el reino con las condiciones puestas por su esposa, es decir, tenían que encontrar una verdadera belleza; sin embargo todos los esfuerzos fueron en vano. 

Cuando la niña ya tenía 18 años, un día un consejero del castillo llamado Felipe le quiso confesar algo al rey y le dijo: mi querido rey, llevo tiempo pensándolo y creo que ya es hora de decírselo, estoy enamorado de su hija y quiero casarme con ella. 

El rey puso cara de sorprendido pero inmediatamente dijo: vale se lo diré a mi hija ahora mismo- y pensó para sí mismo, si yo no tengo la oportunidad de casarme que lo haga ella. 

El consejero se puso muy contento y le dio las gracias al rey. El rey habló con su hija de que el consejero quería casarse con ella y ella pensó que era una verdadera locura lo que le había dicho, por lo que para hacer tiempo y que al rey se le pasara la locura de que tenía que casarse con el consejero, le dijo que antes de la boda quería su regalo de pedida que serian tres vestidos: uno de oro como el sol, otro de plata como la luna y otro tan brillante como las estrellas. El rey se puso enseguida a mandar a todos las doncellas del castillo a coser esos maravillosos vestidos. 

A los pocos días el rey junto con el consejero, llamaron a la princesa y le mostraron los tres vestidos que eran muy hermosos. La princesa se quedo muy sorprendida pero tenía que ganar más tiempo por lo que le dijo al rey que para su regalo de boda quería un abrigo hecho con todas las pieles de los animales del reino a ver si así se les quitaba aquella locura de la cabeza. El rey aceptó y rápidamente mandó a sus consejeros aquel encargo. 

Pasaron los días y al final el rey junto con el consejero, le mostraron el abrigo de toda clase de pieles y le dijeron a la princesa que al día siguiente seria la boda. La princesa tenía que hacer algo al respecto para evitar casarse, y se le ocurrió escaparse aquella noche; cogió sus tres hermosos vestidos, se puso el abrigo de toda clase de pieles y el colgante de su madre que no se lo quitaba nunca y echó a andar en dirección al bosque;   empezó a anochecer y decidió dormir encima de un árbol. 

A la mañana siguiente, empezó a oír voces que parecían de animales y pensó pero si los animales no hablan y se despertó. Al hacerlo vio a 4 animales hablando entre ellos y sin hacerla ni caso. 
Ella saltó del árbol y les dijo- hola, ¿quienes sois?
Los animales dejaron de hablar y la miraron con cara de asombro ya que estaba muy sucia y desarreglada
El conejo que era muy lanzado dijo: pues somos los animales amigos del príncipe y tú?. 
La princesa les dijo que estaba perdida en el bosque, que no recordaba su nombre y que necesitaba un sitio donde refugiarse y poder comer y dormir. Los animales al verla tan perdida decidieron llevarla consigo al palacio del príncipe, la dijeron que allí le dirían donde se podría quedar y que como no recordaba su nombre la pusieron un nombre que fue "Carolina" . 
Cuando llegaron, los animales presentaron a la princesa a los reyes y estos la llevaron a la cocina y la dijeron que el cocinero la diría donde podría quedarse a dormir y que podría ayudarle en la cocina. La princesa muy contenta habló con el cocinero y le dijo que sí, que le ayudaría en todo lo que pudiera. Así fueron pasando los días, la princesa estaba muy contenta de estar allí ya que además podía visitar a los animales del bosque y les contaba que el príncipe le parecía muy guapo. 

Un día la reina de ese palacio decidió que el príncipe ya tenia edad suficiente para casarse por lo que organizaron una fiesta e invitaron a todas las damas del reino. 
-En cuanto la princesa (Carolina) se enteró de que iban a dar una fiesta, rápidamente esa misma noche- le dijo al cocinero: puedo ir a ver el baile es que nunca he visto uno y además quería ver como van de hermosas las doncellas con sus vestidos.
-El cocinero- dijo: puedes ir pero quiero que estés aquí en media hora porque hay que prepararle el caldo al príncipe y hay que llevárselo a su habitación. 
-La princesa muy contenta- le contestó: sí, no te preocupes que yo estaré a la hora para hacerle el caldo al príncipe.

Cuando llegó el momento de ver el baile, la princesa rápidamente se fue a su habitación se quito el abrigo de toda clase de pieles que había llevado todo este tiempo y se puso su vestido de oro como el sol, se limpio las manos y bajó al baile.
Cuando el príncipe la vio, se quedó deslumbrado con su belleza y bailo con ella algún que otro baile y además le pareció una doncella de lo más agradable y simpática. Cuando terminó el baile, la princesa se dio cuenta de que tenía que irse a ayudar al cocinero por lo que cuando el príncipe se distrajo un momento, ella se fue corriendo a su habitación se quitó el vestido de oro como el sol y se puso su abrigo de toda clase de pieles, se unto hollín en la cara y se fue rápidamente a la cocina.

El cocinero la mandó hacer el caldo para el príncipe y eso fue lo que hizo y cuando terminó se lo subió a sus aposentos pero por el camino se le ocurrió la idea de echarle en la sopa la medalla de la virgen. Cuando llego a la habitación del príncipe, le dio el caldo y se fue a su habitación. El príncipe mientras se tomaba la sopa, pensaba que estaba buenísima y que nunca había comido una igual; al rato vio que en la sopa había algo más, lo cogió y vio que era la medalla de la virgen y se pregunto cómo el cocinero podía tener una joya así, luego pensó que seguro que había sido un descuido.

Al día siguiente, se volvió a celebrar la fiesta y la princesa le volvió a preguntar al cocinero si podía ir que quería volver a ver el baile. El cocinero le dijo que podía ir pero que tuviera en cuenta la hora porque había que hacerle la sopa al príncipe. La princesa le dijo muy convencida que no se preocupara y que estaría allí a la hora prevista. Por lo que inmediatamente fue a su habitación, se lavó y esta vez se puso su vestido tan plateado como la luna y se fue al baile.

El príncipe se alegro de verla; seguía pensando que era la doncella más hermosa que había visto, bailaron durante más tiempo que la última vez pero cuando acabo la música y el príncipe volvió a distraerse, ella ya había desaparecido. Se fue rápidamente a su habitación, se quito el vestido, se puso su abrigo de toda clase de pieles, se manchó la cara con hollín y bajo a las cocinas a hacerle la sopa al príncipe. El cocinero estaba como loco y le dijo a la princesa que rápidamente hiciera la sopa al príncipe. 

Ella se puso manos a la obra y cuando la termino y sin que el cocinero la viera, metió el trébol de tres hojas en la sopa y subió a los aposentos del príncipe. Después ella se fue a su cuarto y mientras el príncipe se estaba tomando la sopa vio que había un trébol de tres hojas; pensó que no podía ser del cocinero pero igualmente lo guardo al lado de la medalla de la virgen.

Se celebró por tercera vez el baile, y la princesa hizo lo mismo que las dos noches anteriores, pero esta vez se puso su vestido tan brillante como las estrellas y salió a bailar. El príncipe solo bailó con ella esa noche y como el príncipe era muy listo, en un momento de descuido, puso en uno de sus dedos un anillo de oro sin que ella se diera cuenta. 

Sin embargo, una vez mas volvió a escabullirse del príncipe; esta vez se había entretenido más de lo debido y al irse a su habitación, se puso el abrigo de toda clase de pieles encima del vestido tan brillante como las estrellas; preparo la sopa y se la subió a sus aposentos y por el camino echó el anillo de bodas. Cuando llegó, el príncipe esta vez le pidió que se quedara y la princesa muy nerviosa se quedo mirándole mientras se comía la sopa. Al rato, el príncipe saco algo que había en la sopa y se lo enseñó a la princesa.

La princesa dijo- parece un anillo de bodas, mi señor
El príncipe, haciéndose el tonto, dijo- ¿Y cómo crees que ha ido a parar a mi sopa?
La princesa aunque estaba algo nerviosa le dijo- no tengo ni la menor idea mi señor.

Entonces el príncipe, le cogió la mano a la princesa y vio el anillo que él le había puesto sin que ella se diera cuenta, ella intentó escapar pero le fue imposible; el príncipe en uno de los momentos vio algo brillante debajo del abrigo de toda clase de pieles por lo que tiro de él y se quedo al descubierto el vestido tan brillante como las estrellas y el cabello rubio tan dorado como el sol.
El príncipe se quedo boquiabierto al ver tanta belleza pero reacciono rápidamente y le pidió explicaciones a la princesa. Esta le explico todo lo que le había ocurrido, y el príncipe muy considerado lo comprendió al instante. En ese momento, mirándose el uno al otro sin decir nada, vieron que se amaban demasiado por lo que el príncipe antes de que ella dijera nada, la pidió que se casara con ella ya que estaba locamente enamorado de ella. Ella se quedo algo sorprendida, pero pensándolo un poco vio que sentía lo mismo por el y le dijo que sí.
Los reyes estaban muy contentos ya que el príncipe había encontrado a su princesa. Unos días más tarde, se celebró la esperada boda a la que también vinieron el padre de la princesa y toda la gente que vivía en ese palacio. El rey al ver a su hija, se dio cuenta de que era feliz y que esa vida era la que ella quería, perdonándola rápidamente que se hubiera escapado del palacio. Los príncipes se casaron, tuvieron hijos y fueron muy felices por siempre jamás.
Y colorin colorado este cuento se ha acabado. =)

Esta adaptación del cuento va dirigida a niños de 4 a 6 años.
Alguno de los cambios que he hecho en el cuento han sido:
  • He quitado el tema del incesto ya que creo que no es tema muy apropiado para tratar con niños, por lo que he sustituido al rey que se quería casar con su propia hija, por el consejero.
  • He quitado uno de los objetos que le deja la madre a la princesa, el de la rueca pienso que eso un niño no lo entendería asique he puesto un trébol de tres hojas.
  • También he añadido en el trascurso del viaje de la princesa a unos animales, ya que pienso que es una forma más divertida que el tema de los cazadores.

Pero a su vez he mantenido muchas cosas del cuento como:
  • La princesa huye del castillo
  • La muerte de la reina
  • El rey le regale los tres vestidos y el abrigo de toda clase de clase de pieles
  • Se pone a trabajar en las cocina
  • Y se casa con el príncipe